De convento dominico
a casa del saber
Cinco siglos de un mismo lugar: monasterio, cuartel, hospital y, finalmente, escuela. La memoria de Guadalajara contada a través de las piedras del IES Castilla.
Una bula papal y el sueño de un monasterio
El 5 de marzo de 1502, el papa Alejandro VI expidió una bula que autorizaba a don Pedro Hurtado de Mendoza y a su esposa a fundar un monasterio de dominicos en Benalaque —a orillas del Henares, entre Cabanillas del Campo y Guadalajara—, que se llamaría de Santo Domingo de la Cruz.
En 1555, fray Bartolomé de Carranza —enviado por Carlos I al Concilio de Trento y luego a Flandes como consejero y confesor del príncipe Felipe, y arzobispo de Toledo desde 1558— gestionó ante el Nuncio del Papa el traslado del convento a Guadalajara. Cuando los dominicos llegaron a la ciudad en 1556, se instalaron en unas casas grandes con corrales y establos del arrabal de Santa Catalina, fuera de la puerta del Mercado.
El convento de Santo Domingo de la Cruz
En 1557 comenzó la construcción de la iglesia con las aportaciones de las principales familias de la ciudad y, en especial, del arzobispo Carranza. La iglesia se consagró en 1561 y en 1569 arrancó la edificación del convento, que ganó gran prestigio por la vida ejemplar de los frailes, sus enseñanzas de humanidades y la talla intelectual de algunos de sus miembros.
De la ruina a la Casa de Beneficencia
El edificio sufrió las consecuencias de la Guerra de Sucesión: en 1706 la ciudad quedó arruinada, aunque los dominicos supieron reponerse y en 1751 aún habitaban el convento diecisiete frailes. A comienzos del siglo XIX, con la invasión francesa, las tropas napoleónicas lo ocuparon como cuartel; al abandonarlo en 1813 quedó en muy mal estado, y la vida conventual no pudo ser más lánguida.
Llegó la exclaustración pasajera en 1821 y la definitiva en 1835, para todos los conventos con menos de doce frailes. La iglesia se cerró y, según el inventario de 1835, el edificio quedó entregado a la Junta de Caridad de la ciudad.
«Se halla entregado a la Junta de Caridad de esta Ciudad por disposición del Señor Gobernador Civil.» — Inventario del convento, 1835
En 1838, según las Actas de la Diputación del 8 de septiembre, el edificio estaba destinado a Casa de Beneficencia.
Hospital Militar y albergue de repatriados
Desde mediados del siglo XIX y hasta el 15 de julio de 1931, el antiguo convento de Santo Domingo se usó como Hospital Militar. Además, tras la derrota en Cuba y Puerto Rico, fue designado albergue central de repatriados.
El edificio se convierte en escuela
En las primeras décadas del siglo XX, tras la puesta en marcha en 1917 de La Hispano S.A. (fábrica de automóviles y material de guerra), surgieron varios centros de formación profesional en Guadalajara: la Escuela Técnica de los Paúles, la Escuela Municipal de Artes y Oficios (1922) y la Escuela Laica.
En julio de 1932 nació la Escuela Elemental del Trabajo del Patronato Local de Formación Profesional, que se estableció en los locales del antiguo Hospital Militar —es decir, en las dependencias del desaparecido convento de Santo Domingo—. Al principio se impartían enseñanzas de Mecánico-Ajustador, Carpintero-Ebanista y Corte y Confección.
El 22 de julio de 1936, milicianos llegados de Madrid y Alcalá incendiaron la iglesia de San Ginés y, con ella, quedó destruida la nueva sede de la Escuela. Desde 1940 se usó como sede la Escuela Normal de Magisterio y, en 1943, reconstruido parcialmente el edificio, se reanudaron las clases en su antiguo emplazamiento.
Los mejores aprendices de España
El 7 de diciembre de 1947, Luis Ruza Cubillo, alumno de Electricidad, recibió el premio al Mejor aprendiz de España en la especialidad de radio, de manos del Jefe del Estado en el Palacio de El Pardo.
En 1952, en el VI Concurso Nacional de FP de Madrid, los alumnos Enrique Plaza Aguado y Miguel Díez Moratilla obtuvieron el diploma de Mejor aprendiz de España en Chapa y Torno, respectivamente. En 1955 la Escuela participó en la III Exposición Nacional de Trabajos celebrada en Valencia, visitada por el ministro de Educación Joaquín Ruiz Jiménez.
Nuevos planes y régimen nocturno
En 1958 la Escuela de Trabajo se transformó en Escuela de Maestría Industrial, con enseñanzas de Iniciación, Oficialía y Maestría en Mecánica, Electricidad y Carpintería. Desde el curso 72-73 se sumaron las ramas Administrativa y Comercial, Automoción y Metal.
En 1960 se iniciaron las enseñanzas nocturnas y se adjudicaron las obras de terminación del edificio. Ese año, el alumno Eduardo Soria (Rama de Metal) se proclamó campeón en el XIV Concurso Nacional de FP y representó a España en el concurso internacional de Gran Bretaña. En 1971 la Escuela obtuvo el título de Centro Ejemplar y Distinguido de Formación Profesional.
Crecimiento, traslado y desdoble
La Escuela se transformó en Instituto Politécnico Nacional y amplió su oferta con las ramas Sanitaria y de Peluquería y Estética. Quedaron adscritos varios centros de la provincia (Arriaca, Sigüenza, Marchamalo, Humanes, Azuqueca y Molina de Aragón).
Los problemas de espacio eran enormes —1.072 alumnos de día y 150 de noche—, así que en enero de 1979 parte de los grupos de FP1 se trasladó a la nueva sede en construcción de la calle Francisco Aritio. El curso 1979-80 arrancó allí, mientras las prácticas de Automoción y Metal seguían en la calle Capitán Arenas. Al finalizar el curso, el instituto se desdobló: la antigua sede se convirtió en un Centro Nacional de Formación Profesional dirigido por don Juan García Marín.
Nace el «Castilla»
Durante este período se impartió FP1 y FP2 en Metal (Mecánica, Máquinas y Herramientas), Automoción y Sanitaria (Clínica y Laboratorio). En 1983 (Orden de 25 de mayo, BOE 20/VII/1983), el Instituto de Formación Profesional de Guadalajara pasó a llamarse «Castilla».
1983 — Un nombre propio
Tras casi cinco siglos de usos sucesivos, el edificio recibe por fin la identidad que conserva hoy: el nombre de Castilla.
De la FP a la enseñanza secundaria
En 1996 el centro incorporó alumnos de 3º de Educación Secundaria como Instituto de Educación Secundaria Castilla. En el curso 98-99 llegó el Bachillerato (Humanidades y Ciencias Sociales, Ciencias de la Salud y Tecnología) y cambió la oferta de FP, con los ciclos de Electromecánica de Vehículos, Mecanizado y Mantenimiento de Equipo Industrial.
En 2002-03 se incorporó el primer ciclo de ESO y los ciclos de Soldadura y Calderería; en 2003-04 se añadieron Instalaciones y Mantenimiento Electromecánico y, al año siguiente, los Programas de Garantía Social. Desde el curso 2005-06 el instituto imparte el currículo integrado hispano-británico del convenio MECD–British Council, con enseñanza bilingüe. Ese mismo curso, Carmina Gutiérrez y Mónica Merino diseñaron el logotipo del centro.
En 2007-08, la Garantía Social se transformó en Programa de Cualificación Profesional Inicial (Auxiliar de Fabricación Mecánica). En 2013-14, los ciclos se actualizaron a la LOE: Mantenimiento Electromecánico y Mecatrónica Industrial.
Excelencia Lingüística y formación técnica
Desde el curso 2014-15, el IES Castilla es uno de los tres centros de Castilla-La Mancha que imparten un programa de Excelencia Lingüística en ESO y Bachillerato.
Educación Secundaria Obligatoria
- Bilingüe español/inglés (Excelencia Lingüística)
- No bilingüe
Bachillerato
- Humanidades y Ciencias Sociales
- Científico-Tecnológico
- Opción bilingüe (Excelencia Lingüística) y no bilingüe
Ciclo Formativo de Grado Medio
- Mecanizado
- Soldadura y Calderería
- Mantenimiento Electromecánico
Ciclo Formativo de Grado Superior
- Mecatrónica Industrial
